Friday, 27 September 2013

Viaje de Guatemala a Costa Rica ( + Honduras, El Salvador, Nicaragua)

Después de una semana en Lanquín, después de algunas fiestas, conocer a gente, saltar a un río desnudo en mitad de la noche (por un juego de Genka innovador), tomar algunos consejos de la gente, comer muchas pupusas, beber aguardientes locales y un nuevo tatuaje,... seguimos camino hacia el sur.


El viaje empezó algo ajetreado, de madrugada, a las 5 a.m., tras una noche de juerga y pocas horas de sueño, pasa el shuttle a recogerme al hotel para tomar camino a la frontera con Honduras, en mi mente, el Caribe, la Isla de Utila, dónde el viaje continuaría. Para mi sorpresa, unas 6 horas después de tomar carretera llego a El Rancho, una ciudad caótica en Guatemala, en dónde se supone que debo de tomar otro transporte hacia la frontera con Honduras, después de unas averiguaciones y esquivar un par de gallinas fugitivas entre el tráfico lo encontré, otras pocas horas para llegar a la frontera.

La sorpresa vino cuando intentando guiarme por un mapa me dí cuenta de que no estaba en mi ansiado Caribe, sino que me habían llevado a través de todo el país, cerca del Pacífico, así que no había mas remedio que seguir por otra ruta. Llegué a la frontera y conocí a Jorge, un tipo algo misterioso que se ofreció a llevarme por los puestos de control para agilizar mi paso a Honduras, ayudarme a cambiar el tipo de  moneda con el mejor cambio y demás, durante la caminata me empezó a contar su historia..

Resultó ser un "pollero", gente que se dedica a pasar a los ilegales de frontera en frontera (que no era mi caso, pero hicimos algo de amistad), también hacía algunas cosas un tanto ilícitas como pasar algunas drogas de lado a lado de la frontera, y por qué no, de vez en cuando robar algo, por supuesto siempre para llevar algo de comer a su casa...
Durante el trayecto la gente de la zona que lo conocía me alertaba de que seguramente en pocos minutos trataría de robarme todo lo que tenía... total que acabamos contándonos nuestras vidas y acabamos siendo buenos amigos... me indicó por dónde seguir el viaje, y tras darme algunos consejos de seguridad de todo un profesional seguí mi camino.

Hice noche en un pequeño pueblo Hondureño, y a la mañana siguiente seguí mi camino hacia la frontera de El Salvador, en dónde me decidí a hacer auto-stop para atravesar el país. Así que ahí conocí a Mario, un transportista que se dirigía a la capital, San Salvador, me contó algunos problemas que tuvo en aduanas y tuvimos unas cuantas horas de plática hasta llegar a la capital, en dónde me llevó hasta la caótica central de autobuses y para mi sorpresa al bajar del camión me regaló un billete de 5 dólares para pagar el pasaje hasta el sur del país, nuevamente frontera con Honduras, ya que me contaba que es casi imposible conseguir alguien que te lleve desde la capital hasta el sur, y como no, muy agradecido tomé aquel bus.

En éste nuevo camino conocí a Nelson, un camionero con mala suerte, un par de días atrás le robaron el trailer con el que trabajaba, así que estaba haciendo ruta de vuelta a casa en bus, a Nicaragua.

Llegamos a la frontera sur con Honduras y tras tomar un bus, dos horas mas tarde estábamos en la frontera con Nicaragua. Ya era de noche y el ambiente estaba algo tenso, muchos grupos de pandilleros, no había ningún policía por allí cerca y en general el panorama pintaba bastante mal. Cuando me bajé del bus, un grupo de unos cinco chicos se amotinaron a mi lado para intentar cogerme la mochila y ver qué conseguían, pero por suerte allí estaba Nelson y otros dos chicos que conocí en el último bus, uno de ellos el hermano de Nelson, Milton, así que los chicos al ver que no estaba solo se alejaron sin más.

Sin nada de luz y a un km aproximadamente del puesto de control para entrar en Nicaragua el ambiente se tensó aún mas cuando varios grupos al rededor de la carretera nos estaban mirando con algunas malas intenciones, pero bueno, finalmente no pasó nada y continuamos. Una vez en Nicaragua Nelson me ofreció pasar la noche en su casa, ya que a esa hora no sería seguro que estuviera yo solo buscando un sitio para pasar la noche, así que pusimos camino y tras parar en casa de Milton a cenar continuamos 70km hacia el sur. Llegamos a casa de Nelson, una casa realmente humilde, tal vez la más humilde en la que haya pasado una noche, construida en madera y barro, con techo metálico y suelo de tierra.
Me ofrecieron una hamaca en el jardín de la casa y finalmente allí pasé la noche.

A la madrugada Nelson me despertó, hacia las 4 a.m., diciéndome que me había conseguido un transporte hacia Managua, la capital de Nicaragua, así que sin dudarlo empaqué de nuevo y tras un buen café y pan casero me llevaron a la casa del familiar que me llevaría.

Una vez en Managua, y tras dar una vuelta por la ciudad, que realmente es un lugar sencillo y sin grandes edificios, ya que años atrás sufrió un terremoto que la dejó destruida casi en su totalidad y nunca recuperó la arquitectura de aquel momento.

Me acerqué a una gasolinera y por suerte un hombre con una camioneta tipo Pick-up me levantó y me llevó al rededor de 5 horas atravesando el país. Tal vez uno de los mejores momentos del recorrido, ya que se dirigía a la playa y llevaba unas sillas para tomar el sol en la parte de atrás, así que eso hice las siguientes 5 horas!!

Durante el camino, que por cierto íbamos "volando", mi querida gorra se fue a la carretera y ya no era plan de parar, así que seguimos, y tras una pausa en el camino vi pasar un camión que recogía chatarra, y el niño que iba en la parte de atrás llevaba la gorra que unos km atrás se me había caído, la expresión de felicidad que tenía el niño en la cara era tan indescriptible viendo la gorra en sus manos, que simplemente me salió una sonrisa y continué el viaje, de alguna forma me hizo sentir bien el echo de haber perdido esa gorra.

Al final llegué a Costa Rica, allí me vi obligado a tomar un autobús para ir a la capital, San José, en dónde pasaría la noche y finalizaría el trayecto.

En la próxima entrada la explicación de por qué no hay fotos!!

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